Pentecostés era una fiesta judía que tenía lugar cincuenta días después de la Pascua y en ella se celebraba la alianza con Dios en el Sinaí. Muchos judíos iban en peregrinación a Jerusalén a festejarla y fortalecer su esperanza en la promesa divina de que Israel sería para siempre el pueblo de Dios (Ex 19, 1-8).
El día de Pentecostés, después de la resurrección de Jesús, Dios renovó su alianza de una manera muy especial: envió al Espíritu Santo sobre los apóstoles para que pudieran continuar la misión de Jesús. Observa los signos de la acción del Espíritu: entusiasmo y decisiones de los apóstoles para proclamar el evangelio y su capacidad de hablar las diferentes lenguas de la multitud que los escuchaba. Aquellos que escucharon el mensaje y creyeron, fueron bautizados y crearon comunidades donde compartieron su fe y su vida.
“En Pentecostés, pidamos los siete dones. Los pedimos enseguida, ahora, con corazón humilde, pensando en el momento en que el Espíritu Santo descendió en forma de fuego que, dividiéndose en llamas, fue a posarse primero en la cabeza de María, luego en la de los apóstoles. ¡Ojalá una llamita divina, llama de Espíritu Santo, descienda sobre nosotros como luz y como calor!” (RSP pp. 482)
Entremos en oración:
Ven, Espíritu Santo, danos tu don de SABIDURÍA para apreciar y saber vivir el Evangelio de Jesús.
Ven, Espíritu Santo, danos tu don de ENTENDIMIENTO para descubrir a Dios en nuestra historia y abrazar su salvación.
Ven, Espíritu Santo, danos tu don de CONSEJO para que actuemos con reactitud y justicia en beneficio nuestro y de nuestros semejantes.
Ven, Espíritu Santo, danos tu don de FORTALEZA ante las tentaciones, para que podamos vencerlas antes de caer en ellas.
Ven, Espíritu Santo, danos tu don de CIENCIA y enséñanos a vivir guiados por los valores del Reino.
Ven, Espíritu Santo, danos tu don de PIEDAD para llevar una vida justa y misericordiosa, y así gozar de Dios en la vida futura.
Ven, Espíritu Santo, danos tu don de TEMOR DE DIOS para reverenciarlo siempre y tener su amor como prioridad en la vida.
AMÉN.
AMÉN.

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